Jaime, una vez pasa todo la verdad es que te sientes más vivo que nunca
El quedarte tirado en la montaña esperando a que amanezca es lo de menos (siempre y cuando no haga excesivo frío), o almenos a mí no me preocupaba y en todo momento me encargué de quitarle importancia; lo peor hubiese sido que alguien se hubiera hecho daño pero por suerte todos estuvimos en todo momento en perfecto estado de salud.
Marga y la otra chica sí acabaron con muchísimos moratones al bajar la montaña de culo...pero por suerte todo quedó en eso, en una aventura.
