Quedamos a media mañana para tomar algo y después de no mucho rato ya vi que no nos íbamos a aburrir de charlar de coches en general y por supuesto del GTV. Luego nos fuimos a otro sitio donde el muy cachondo me dice, “vas a ver un coche que te va a gustar”. Hice una foto porque la ocasión lo merecía. Qué decir del Deltona que no se haya dicho ya.

Pasamos una buena mañana enseñándonos los coches y es una pasado el entusiasmo que tiene Josep por los GTV. Da gusto compartir la afición por los coches sin sentirse un tipo raro, seguro que alguna vez os ha pasado.
Por lo que hace a los coches el mío algunos ya lo conocéis. Pintura en mal estado y con rayones y con un interior que necesita algunos repasos en los asientos. Por lo que al 3.2 del Josep representa tiene mucha mejor pinta de que las fotos podrían parecer. Yo me moría de envidia y casi también de vergüenza de llevar el coche en un estado deplorable comparado con el suyo. El exterior esta simplemente inmejorable, totalmente nuevo. Una muestra de lo imponente que se ve.

El interior si no está al 100% está al 99%. Los asientos calefactables y eléctricos guapísimos y con más agarre que los míos de piel normales. Todo en general tenía un aspecto impecable y lo mejor es que Josep es escrupuloso y ese GTV va estar impecable siempre que esté en sus manos. Os puedo asegurar que el día que lo veáis os va a encantar además él personalmente es una persona cojonuda. A la próxima salida por la zona de Catalunya posiblemente tendréis los 2 GTV de Lleida.
Os dejo las fotos que hice antes de irme.




En la última foto se aprecia perfectamente la diferencia entre una suspensión de serie y unos muelles cortos.
El resultado del encuentro fue que yo me volví para casa todavía más enamorados de nuestros GTV y habiendo conocido una gran persona.
